No sabría decirte en que momento los días me restan o me suman lluvias. Esas que calman mi sed y también me ahogan, desatando lágrimas de impotencia.
Es inútil evitar que el reloj de la añoranza se precipite alguna tarde, como si de un atardecer se tratara... como si una apuñalada sintiera...
Voy de punta a punta, derribando muros, saltando puentes. Todo lo que viene pasa por mis manos como una cadena a seguir… Pero que tu no llegas nunca...
Mi boca bebe a tragos la nostalgia que se desata... No quiero anclar, no quiero zarpar, no quiero remar… No quiero mas rodeos que aumenten mis noches con los brazos vacíos.
No sabes como respiran las pocas situaciones en que el día me regala una parte de ti…
No sabes lo que alimenta el saberte mía, el sentirme tuya...
No quiero reprimir palabras que traspasen la línea de lo prohibido.
No quiero evitar querer que la rutina pinte tus pisadas junto a las mías…
Tu ausencia provoca la sequía de tu presencia, las ganas reprimidas.
Tu ausencia provoca la necesidad de verte o de simplemente mirarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario